Ainhoa C.: “La ambición excesiva no te permite disfrutar de lo que tienes en el presente”

Lunes, 6 Junio, 2016
Ainhoa C. joven emprendedora del Programa Labor. Cafetería Belén

Ainhoa C., una joven murciana de 19 años atendida hace unos meses en el Programa Labor de Fundación Diagrama, subvencionado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha decidido iniciar un proyecto de emprendimiento propio haciéndose cargo junto a su padre de la Cafetería Belén. La joven, que cuenta con experiencia profesional en el sector de la hostelería, donde ha trabajado como camarera en distintos restaurantes y bares y ha participado en varios cursos, decidió darse de alta como autónoma el pasado mes de febrero y hacerse cargo del establecimiento, ubicado en la calle Periodista Antonio Herrero de Murcia y que recientemente se unió a la Red Nodus. Por su parte, desde el Programa Labor se le sigue haciendo semanalmente un seguimiento, asesoramiento y apoyo para ayudarle en esta nueva etapa profesional.

¿Cuándo surge la idea de empezar este proyecto?

Desde pequeña me ha gustado la hostelería. Siempre he querido formar un negocio con mi padre, así que cuando surgió la oportunidad con la cafetería Belén, y al ver que contaba con su apoyo, me decidí.

¿Cómo ha reaccionado la gente de tu entorno (amigos, familia) cuando se enteraron de tu idea de responsabilizarte de la cafetería?

No se lo conté a demasiada gente, prefería que fuera una cosa un poco más privada. Solamente se lo dije a mis mejores amigas.

¿Han venido a conocer la cafetería?

Sí, un día vinieron un grupo de amigos y conocidos para visitarme. Pensaban irse a comer a otro sitio, pero al final se quedaron. Les preparé unos macarrones y les gustaron muchísimo. Se alegraron de haberse quedado.

¿Cómo fueron los primeros pasos de esta nueva etapa?

En la primera semana estuve muy contenta, porque los resultados fueron muy buenos, me entusiasmé mucho. Pero un negocio así, al final, depende un poco de los clientes que tengas cada día, del tiempo que haga, etc.

¿Qué es lo que más te gusta de este sector?

La cocina es la parte que más me gusta y a la que me gustaría dedicarle más tiempo.

¿Cómo afrontas el trabajo diario de cara al público?

Soy bastante tímida, pero más con la gente que conozco que con las personas que vienen a la cafetería, así que bien.

¿Dónde crees que está la clave para que funcione la cafetería?

Lo más importante es el orden. A la hora de atender a los clientes, no importa lo que pidan, quien haya llegado primero tiene prioridad. Además, me gusta pensar en la economía de la gente, mirar los precios. Por ejemplo, tenemos una oferta por la que cada diez desayunos tienes uno gratis. Y el ambiente entre compañeros y clientes también es muy importante. Cuando uno está cómodo, se despierta con ganas de ir al trabajo.

¿Cuáles son tus expectativas de cara al futuro?

Seguir creciendo. Ya hemos puesto algún detalle en la cafetería, como macetas o pintar las puertas de los baños. Espero seguir haciendo cosas. Cuando salgo del trabajo voy a casa y, además de las cuentas de cada día, me gusta pensar y preparar mejoras para la cafetería. Además, de cara a verano, si decidimos cerrar en agosto, me gustaría buscar un trabajo para ese mes.

¿De qué manera ha influido el Programa Labor a la hora de enfrentarte a esta decisión?

De forma muy positiva. Me hablaron de él y me dijeron que me ayudarían a encontrar trabajo, así que decidí ir. Al principio era muy tímida, pero se me fue quitando.

¿En qué te ha ayudado el programa?

Recuerdo con mucho cariño el curso de pastelería y la manera en la que aprendí a mejorar y mandar el currículum vitae para mandarlo por ordenador, y así tener más posibilidades de encontrar trabajo.

¿Qué les dirías a todos aquellos jóvenes que entran en él?

Les animaría, porque te ayudan a encontrar trabajo. Se lo recomendé a una amiga que estaba en esa situación y le dije que si no llamaba, lo hacía yo por ella. También les diría que hay trabajo, pero que si te quedas en casa no lo encontrarás. Porque seas joven no puedes estar parado sin hacer nada.

¿Y qué consejos les darías a todos aquellas personas que están empezando a emprender?

Que no tengan una ambición excesiva, porque es negativa. Siempre quieres más y no valoras lo que tienes en el presente. Por ejemplo, mi único capricho son los animales, es lo que más me gusta. Y de vez en cuando me compro algo de ropa. Además, los domingos salgo con mi hermano pequeño, que está en un centro de la Asociación Leyva [para el desarrollo del ocio y tiempo libre de personas con discapacidad intelectual en la Región de Murcia] y le invito a comer o a ir a sitios que sé que le gustan. Me río mucho con él y disfruto mucho de estos planes.

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