Fundación Diagrama desarrollará a lo largo de 2026 una nueva edición de los programas TASEVAL, para personas que han cometido delitos contra la seguridad vial, y Regenerar, para hombres condenados por violencia de género. Dos iniciativas de sensibilización e intervención psicoeducativa con las que se busca prevenir la reincidencia y ayudar a las personas usuarias a integrarse en la sociedad.
El régimen de medio abierto permite que las personas que han cometido un delito y han sido condenadas a penas privativas de libertad puedan restablecer su contacto con su entorno y red de apoyo social. Esta integración se complementa con acciones restaurativas o programas psicoeducativos que intervienen sobre las causas de la conducta antisocial, previniendo la reincidencia al fortalecer los factores de protección y reducir o eliminar los factores de riesgo.
En este sentido, a lo largo de 2026 Fundación Diagrama desarrollará en formato online el Programa de Talleres para Medio Abierto, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 con cargo a la asignación tributaria del IRPF, con el que espera alcanzar a unas 110 personas que cumplen este tipo de medidas. A través de técnicas cognitivas-conductuales, esta iniciativa pretende lograr que las personas atendidas adquieran las competencias personales y sociales adecuadas que promuevan su proceso de integración.
Para ello, se incluyen dos proyectos específicos que dan respuesta a dos tipologías delictivas. Por un lado, se desarrolla el Programa TASEVAL, que consiste en un taller de actividades de sensibilización dirigido a personas que han cometido delitos contra la seguridad vial. Por otro lado, el Programa Regenerar se centra en hombres penados por delitos de violencia de género, llevando a cabo 10 sesiones de sensibilización para eliminar las prácticas machistas, mejorar la gestión emocional y adoptar pautas relacionales sanas.
Con estas actividades y la adecuada coordinación con todos los agentes implicados en este proceso, se espera poder mejorar las competencias sociales de las personas atendidas, dotarles de las habilidades necesarias para aprender a gestionar sus emociones y conductas de forma prosocial, y ayudarles desarrollar sus valores de convivencia, responsabilidad y empatía con el objetivo de prevenir futuros delitos y contribuir a su inserción social.