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Tres familias de Ciudad Real mejoran sus recursos personales y sociales gracias a pisos de autonomía

El Programa de pisos de autonomía para familias en riesgo de exclusión social ha permitido ofrecer a tres madres y sus seis hijos e hijas una solución habitacional para que puedan afrontar su situación de vulnerabilidad. A través de diversas actividades y talleres, han adquirido además nuevos conocimientos y habilidades para su crecimiento personal, su inserción laboral y su independencia económica.

Durante el año 2025, Fundación Diagrama ha atendido a nueve personas (tres madres y sus seis hijos e hijas) de la provincia de Ciudad Real a través del Programa de pisos de autonomía para familias en riesgo de exclusión social, financiado por la Consejería de Bienestar Social de Castilla La-Mancha con cargo a la asignación tributaria del IRPF. Se trata de un servicio residencial de apoyo familiar, convivencial, psicoeducativo y de inserción sociolaboral y comunitaria destinado a mujeres que, como consecuencia de factores personales, familiares, sociales, económicos, laborales o sanitarios, se encuentran en una situación de especial desventaja social.

El programa se estructura en cuatro fases. La primera es la de acogida, donde se realiza una valoración inicial para poder planificar los objetivos individualizados, se muestra a las familias el piso donde van a residir y se les comunican las normas de convivencia. En segundo lugar, la fase de intervención donde, a través de distintas actividades y talleres, se fomentan nuevos conocimientos y habilidades para su crecimiento personal, laboral y social. La fase de salida se produce cuando las personas participantes alcanzan las habilidades suficientes para desarrollar una vida autónoma y normalizada. Por último, se lleva a cabo un seguimiento individual para evaluar el cumplimiento de los objetivos.

A través de estos pisos se ha logrado favorecer los procesos de mejora personal, familiar y social de las familias en situación de vulnerabilidad, impulsando su independencia económica, la constitución de un hogar propio, la autogestión de recursos personales y sociales y las habilidades formativas y de empleabilidad. También se han reforzado otras competencias personales que han conseguido una evolución progresiva de las familias hacia la vida autónoma y normalizada.