El director territorial de Fundación Diagrama en Castilla-La Mancha impartió una charla sobre el trabajo socioeducativo que realiza un educador o educadora social en recursos de protección a la infancia o de medidas judiciales. La sesión, que buscaba ofrecer una perspectiva realista de la labor profesional en este ámbito, estuvo dirigida al alumnado que cursa este Grado en la sede conquense de la Universidad de Castilla-La Mancha.
El pasado 11 de mayo, con motivo del 30 aniversario de Fundación Diagrama en Castilla-La Mancha, el director territorial de la entidad en esta comunidad, Javier Núñez, impartió una charla dirigida al alumnado del Grado de Educación Social de la Universidad de Castilla-La Mancha en Cuenca. La sesión, que tenía como título ‘Cuando la Educación Social se vive: menores, límites, vínculo y realidad profesional’ y es fruto de la estrecha colaboración entre la Fundación y esta institución, fue una oportunidad para acercarles a la realidad cotidiana del trabajo socioeducativo que se lleva a cabo en hogares de protección a la infancia y centros de ejecución de medidas judiciales.
El objetivo de la actividad era que el talento futuro de esta profesión comprendiera el significado de trabajar con niños, niñas y adolescentes en estos dos ámbitos, cada uno con sus características particulares y con unas expectativas distintas sobre la labor y funciones de un educador o educadora social. Asimismo, se abordaron cuáles son las habilidades personales necesarias para desempeñar este puesto e incorporarse a este sector. Para ello, se presentaron distintas situaciones profesionales que aparecen en el día a día de la intervención socioeducativa, trasladándoles una visión realista del trabajo educativo que desempeñamos.
El mensaje que Núñez quiso transmitir al alumnado es que, en la práctica este trabajo no busca ‘salvar’ directamente a nadie. La intervención educativa está basada en acompañar a las personas jóvenes en todo su proceso personal y educativo durante su estancia en los centros, trasladándoles la necesidad de cambio en sus vidas y estableciendo los límites necesarios para que logren su objetivo final, que es la integración social.
Esta iniciativa tuvo gran aceptación por parte del alumnado del Grado de Educación Social, ya que les permite entender la realidad profesional de esta carrera a través de las experiencias de un profesional que lleva décadas trabajando en el sector. Además, adquieren conciencia de los distintos aspectos que tendrán que afrontar en un futuro, cuando se encuentren en sus puestos de trabajo. Todo esto contribuye a que esta nueva generación de estudiantes finalice su periodo formativo con una mejor preparación para encarar su trayectoria profesional.
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