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Sensibilización y fomento de la igualdad: herramientas clave contra la discriminación y los delitos de odio

Cerca de 300 niños, niñas y adolescentes de centros educativos de la Comunidad Valenciana han participado a lo largo del año 2025 en el Programa de lucha contra la discriminación y los delitos de odio a través de la sensibilización y el fomento de la igualdad de trato, una iniciativa de Fundación Diagrama que busca sensibilizar a la población joven sobre situaciones de violencia discriminatoria asociada a sentimientos de odio y rechazo hacia colectivos en situación de vulnerabilidad.

El Programa de lucha contra la discriminación y los delitos de odio a través de la sensibilización y el fomento de la igualdad de trato de Fundación Diagrama, desarrollado a lo largo de 2025 en las provincias de Valencia y Castellón, ha estado dirigido a sensibilizar a la infancia y la adolescencia sobre la tolerancia, el respeto y la inclusión. Esta iniciativa, subvencionada por la Conselleria de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda de la Generalitat Valenciana, ha ayudado a fomentar la diversidad y el enriquecimiento personal y comunitario de usuarias y usuarios jóvenes a través de la interacción con personas de distintas razas y etnias.

El programa se ha dirigido a alumnado de educación secundaria, adaptando el contenido y las actividades a sus rangos de edad. En la provincia de Castellón, se ha llevado a cabo en el IES Miralcamp de Villarreal, donde han participado 97 jóvenes de entre 13 y 15 años (37 mujeres y 60 hombres). En Valencia, el programa fue desarrollado en el IES Serpis, participando 190 personas (95 chicas, 94 chicos y 1 persona no binaria).

El eje central fueron las actividades de prevención e intervención, con la realización de cuatro talleres de sensibilización en materia de diversidad, violencia, relaciones saludables y lucha contra el odio, estructurados en sesiones participativas orientadas a promover la reflexión, la adquisición de habilidades sociales, la gestión emocional y el respeto a los derechos humanos entre niñas, niños y adolescentes. De forma complementaria, se desarrolló un seguimiento continuo y un servicio de apoyo y orientación individualizada para prevenir situaciones de discriminación, ofreciendo atención telemática y consultas privadas con profesionales. 

Durante la intervención se detectaron discursos de odio y prejuicios, especialmente en relación con la inmigración, el machismo y la diversidad afectivo-sexual, evidenciando la influencia de fuentes de información no contrastadas y la persistencia de actitudes racistas en parte del alumnado. No obstante, también se observó una evolución positiva a lo largo de las sesiones, así como la capacidad de las personas adolescentes para reconocerse como iguales en su entorno cercano. 

El proyecto se reforzó con actuaciones de difusión y sensibilización y contó con la colaboración activa de los equipos directivos, el profesorado y el personal no docente de los centros educativos, lo que facilitó la adaptación de las sesiones a las limitaciones del calendario escolar y la adaptación de las actividades en tiempo real. Estas acciones han contribuido a ampliar el alcance del proyecto y a fomentar una cultura de igualdad de trato y respeto a la diversidad. Por su parte, usuarias y usuarios jóvenes han manifestado que los talleres han sido de gran valor para su desarrollo, su madurez y sus procesos de reflexión, pues a lo largo de las sesiones fueron incorporando conceptos nuevos y realizando intervenciones más argumentadas y respetuosas, favoreciendo una alta implicación y participación. 

Los resultados del programa reflejan una evolución positiva en la mayoría de las personas participantes. Se ha observado una mejora significativa en sus actitudes, pensamientos y percepciones en relación con las temáticas trabajadas, especialmente en lo referente a la diversidad y al trato igualitario, así como un cambio hacia posiciones más abiertas, respetuosas e inclusivas. Esto evidencia el impacto del programa en la promoción de actitudes positivas y en la sensibilización social del alumnado participante.

En conjunto, la experiencia confirma la necesidad de seguir impulsando este tipo de programas en el ámbito educativo, dada su eficacia para sensibilizar, cuestionar prejuicios y promover el respeto en las aulas. Desde los centros se ha solicitado continuar participando tanto en las próximas ediciones del Programa como en otros similares.