A través de grupos de ayuda mutua y actividades de sensibilización, el Programa de Posvención para Personas Afectadas por el Suicidio en Andalucía ha atendido durante el año 2025 a un total de 205 personas. El proyecto ofrece un espacio de apertura, expresión y acompañamiento a lo largo del proceso de duelo para ayudarles a gestionar los factores que pueden complicar e intensificar las emociones derivadas del fallecimiento de un ser querido, como la culpa, la ira y el abandono.
El duelo por la pérdida de un ser querido o una persona cercana es una experiencia que puede resultar difícil de gestionar a nivel emocional. Cuando la causa del fallecimiento es el suicidio, se añaden otros factores que provocan conflictos e intensifican este proceso, como los sentimientos de culpabilidad por no haber sabido detectar o prevenir el suceso; de enfado con la persona fallecida por haber cometido el acto o por el abandono repentino; o de indefensión por no entender los motivos que le llevaron a hacerlo, o por cuestionarse la propia relación o comportamiento hacia esa persona y por qué no sirvió para mantenerla con vida.
Para ayudar a las familias que atraviesan estas situaciones, Fundación Diagrama desarrolla el Programa de Posvención para Personas Afectadas por el Suicidio en Andalucía, una iniciativa de intervención psicológica grupal subvencionada por la Dirección General de Cuidados y Atención Sociosanitaria de la Consejería de Salud y Consumo andaluza. A lo largo del año 2025, un total de 205 personas se beneficiaron del programa, de las que 161 participaron de forma continua en las sesiones grupales (64 en Sevilla, 30 en Córdoba, 25 en Cádiz, 7 en Almería y 30 en Alcalá la Real, municipio de la provincia de Jaén), mientras que el resto (44 personas) recibieron una intervención específica debido a una situación de crisis.
El programa busca proporcionar un espacio seguro de apertura, expresión y acompañamiento emocional a lo largo del proceso de duelo para familias y personas allegadas que comparten una situación de perdida en su entorno próximo. En este objetivo se incluye la creación de grupos de ayuda mutua, actividades de sensibilización, seguimientos individuales y apoyo social a las personas afectadas por el suicidio de un familiar o una persona cercana.
A través de los grupos se facilita la expresión emocional del duelo (culpa, ira, abandono), se trabaja en la reestructuración cognitiva frente al estigma y se fomenta la adquisición de recursos adaptativos de afrontamiento. Entre el resto de actividades destacan los seminarios de alfabetización en duelo por suicidio y las sesiones donde se trabaja la gestión de fechas señaladas y de hitos del calendario donde el dolor por la ausencia se intensifica (cumpleaños, aniversarios, etc.).
Los resultados han sido positivos, observándose una adecuada evolución y adquisición de herramientas emocionales para la gestión del duelo en las personas adultas y jóvenes que han participado en la intervención.
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